Yo También me Forme en Universidad Pública.

Por: Javier Rodas, Abogado egresado de la Universidad Pontificia Bolivariana. Especialista en Derecho Administrativo de la misma universidad. Filósofo egresado de la Universidad de Antioquia. Máster en Argumentación Jurídica de la Universidad de Alicante, España.

El pasado miércoles 10 de octubre se llevaron a cabo en las principales ciudades capitales del país las multitudinarias marchas estudiantiles y de profesores en defensa de la suficiente financiación de las universidades públicas.

Recordemos que en nuestro país, contamos con 32 universidades públicas que conforman el denominado sistema universitario estatal el cual propende entre otros asuntos misionales, por la ejecución de estrategias relacionadas con la capacidad y formación académica, el bienestar y extensión universitaria y el continuo desarrollo y crecimiento de la investigación científica, tecnológica e innovación.

Para darnos una idea, así sea mínima, de lo que una universidad pública (mal llamada estatal) necesita cada año para su funcionamiento y prestación del servicio educativo integral, tomemos el presupuesto para el año 2018 que fue aprobado para nuestra Alma Mater.

La Universidad de Antioquia liquidó para la vigencia fiscal 2018 como presupuesto general la suma de un billón ciento dieciséis mil ciento cincuenta y ocho millones quinientos mil pesos.

Digamos que la Universidad de Antioquia cuenta con este dinero, pero ojo aquí está el veneno: Debe cubrir como mínimo cinco necesidades o gastos básicos, con esta platica para todo el año 2018 debe responder por lo siguiente:

Primero. Para la administración general que atiende el funcionamiento básico de la universidad.

Segundo: La gestión de apoyo a los ejes misionales para financiar la investigación, docencia y bienestar universitario de los estudiantes.

Tercero: Para financiar el tema de salud de los servidores y pensionados afiliados al sistema de salud de la universidad con sus beneficiarios de conformidad con lo estipulado en la Ley 647 de 2001.

Cuarto: Para financiar las obligaciones pensionales establecidas en el acuerdo de concurrencia artículo 131 de la Ley 100 de 1993.

Quinto: Para financiar el fondo de bienestar universitario de los empleados y trabajadores de la universidad.

Las universidades públicas en Colombia deben cargar con unas torres muy pesadas que en principio no deberían cargar, pues lo esencialmente misional de toda universidad, uno pensaría que debe estar concentrado en el esfuerzo presupuestal y financiero para la investigación y docencia como en la expansión y descentralización de sus sedes y programas a nivel regional, como su mantenimiento y repotenciación de sedes físicas.

Al ver en el presupuesto, quienes aportan al financiamiento de la Universidad de Antioquia encuentro, por supuesto, que la propia universidad genera un poco más del 43% de la financiación a través de los ingresos que deja el servicio educativo como tal.

Encuentro que la Gobernación de Antioquia se deja ver con un aporte de un poco más de $46 mil millones y veo que el Gobierno Nacional hace lo mismo con un aporte de $390 mil millones.

Yo me pregunto: ¿Cuántos estudiantes activos matriculados en la Universidad de Antioquia provienen de colegios situados y que viven en Medellín? No conozco el dato preciso. ¿Pero no sería del caso que el Municipio de Medellín también aporte a la financiación de la Universidad de Antioquia, así sea directamente para el fondo misional? Creo que aquí hay una enorme desigualdad.

Lo de las marchas estudiantiles del pasado miércoles obtuvieron a primera vista una respuesta por parte del presidente Duque, sin embargo, al parecer los rectores de las universidades no están muy convencidos, pues los escuché decir que los 500 mil millones prometidos no irán directamente a la financiación de los fondos de la universidades públicas.

Lo cierto del caso es que las marchas de los estudiantes del pasado miércoles son un verdadero llamado de atención al Gobierno Nacional de la realidad de las Universidades Públicas, sin embargo, no faltó el oportunismo desmedido como el del señor Petro que se aprovechó del legítimo reclamo para apoderarse de esa plataforma y coyuntura para su propio beneficio. Súmele ahora, que a todos los estudiantes de la Universidad de Antioquia que viven en Medellín y en general a todos los habitantes de Medellín, nos han tildado de fascistas:

“En Medellín avanzarán las ideas y los mivimientos (sic) multicolores. Hay que superar el fascismo en una ciudad que puede ser vanguardia tecnológica, cultural y académica.”

Este chavista está bien enfermo¡

Seguiremos expectantes,

Juicio y Patria

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Sobre Antonio Bedoya Chaverra 74 Artículos
Analista de Costos y Presupuestos, con estudios en Ingeniería Financiera y Mercadeo. Periodista Comunitario y Director en La Voz de los Corregimientos.

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